La práctica lenta y concentrada del Tai chi nos sirve para escuchar (sentir) mejor nuestro cuerpo y nuestra mente, y para descubrir cuándo estamos relajados o tensos para, de esta manera producir un cambio que nos permita una mejor conexión con el entorno.
Al relacionar el Tai chi con la práctica del Tango encontramos que esta mejor conexión con el entorno nos permite sentir al compañero de baile y conectarnos con la música, armonizando con el resto de la Milonga.
El Taoismo, filosofia sobre la que se funda el el Arte Marcial Tai chi chuan, dice que debemos dejar fluir las energías y no bloquearlas peleando con el oponente, sino aprovechar la fueza de este para dominarlo sin violencia. De la misma manera en el Baile del Tango la conexión de la energía de la pareja debe fluir y no convertirse en un dominio de la fuerza de uno sobre la del otro.
"El Tango y el Tai chi conectan el cuerpo con nuestra vida interior mientras activan la sensibilidad para escuchar, seguir y dirigir"
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